viernes, 8 de octubre de 2010

Vargas Llosa, premio Nóbel de Literatura 2010



Mario Vargas Llosa: premio Nóbel de Literatura 2010...

Bueno, ya había tardado mucho el jurado de la Real Academia de Suecia en conceder este prestigioso galardón a nuestro escritor peruano. Debo confesar que alguna vez pensé que Vargas Llosa se moriría sin recibir el Nóbel, pero para mi satisfacción personal esto no ha llegado a pasar. No se le ha mezquinado a un novelista del talento de Vargas Llosa un premio que a mi modesto parecer se merecía desde hace muchos años. Sin embargo, el hecho que lo reciba a sus 74 años le llena aún más de gloria. El veterano escritor recibirá este magnífico premio el próximo 10 de diciembre en la sede de la Real Academia de Suecia de manos del rey de este país, y que está dotado de alrededor de 1 millón de euros.

El Nóbel para Vargas Llosa no es solamente un orgullo para el Perú sino para toda Latinoamérica. Vargas Llosa, como miembro ilustre del famoso Boom de la Literatura Latinoamericana de los años 60, de la mano de otros insignes novelistas como García Márquez, Cortázar o Fuentes, ha terminado de consagrarse como uno de los más grandes escritores y novelistas del siglo XX y de lo que va del presente siglo XXI. En lo que respecta estrictamente a la literatura peruana, una vez más se confirma aquella lectura crítica de que la misma podría ser estudiada en dos etapas bien definidas: la literatura peruana antes de Vargas Llosa y después de Vargas Llosa.

Y es que es así: nunca antes hubo un novelista con tanta riqueza temática como él, que a la vez que abordaba diversos aspectos de la vida del individuo, de gentes de por aquí y por allá, consiguiera desarrollar tanto el carácter político y social de una literatura de calidad -que sin renunciar a su fin primero de permitirle al lector expandir sus horizontes y lectura del mundo, la vida, los hombres y uno mismo- pudiera configurar este arte como uno de los más preclaros bastiones de lucha por las libertades individuales de las personas, y por el auténtico e inalienable derecho de éstas a vivir sus vidas y ser dueños de sus destinos.

Recuerdo mis primeras lecturas de adolescente, cuando con fruición devoraba libros de libros y cada término de lectura de los mismos era experimentar un placer inigualable al haber podido penetrar -a través del recorrido de pasajes de líneas escritas de manera fija y espléndida- en el imaginario de diversos poetas, novelistas y ensayistas que deleitaron aquellos años de mi vida. Y Vargas Llosa estuvo ahí para presentarme ese alambicado mundo de las relaciones de poder que se traslada a la vida cotidiana y que estructura el modo de pensar y de actuar de los individuos de a pie. Su brillante forma de trazar los bifurcados senderos de las relaciones de dominación y subordinación que se experimentan día a día en los más diversos y disímiles contextos del desarrollo de nuestras vidas me dejaba fascinado. Lo ejemplifican de manera única novelas como Conversación en La Catedral, o La fiesta del chivo, que dan como un martillo en las conciencias de todo aquel que se sabe presa de una alambicada red de poder de la que no se puede liberar.

Además, su renovación de la forma misma de hacer novela y de escribir, con técnicas que terminó de pulir tras un trabajo ascético y disciplinado de más de 50 años, así como su constante trabajo de documentación le valen hoy este galardón, y uno no puede ya hacer más que ponerse de pie y aplaudir a Vargas Llosa. Esto se comprende cuando uno lee Pantaleón y las visitadoras, o La tía Julia y el escribidor, y encuentra un fabuloso divertimento gracias a la literatura y al genio de quien puede escribirla. ¿Y el hedonismo, dónde queda? Vargas Llosa también se dio tiempo para ello y escribió Elogio de la madrastra, una lectura que simplemente hechiza y que afecta las susceptibilidades de muchos pacatos.

Sin querer queriendo, los ojos del mundo vuelven a concentrarse en nuestro país, que ya puede ostentarle a naciones como Colombia o Chile el tener un hijo suyo con un Nóbel en las manos. Luego de celebrar este acontecimiento nos queda desear que vengan muchos premios Nóbel más a nuestro país. Vargas Llosa ha ganado un premio Nóbel, y los premios Nóbel han ganado la ocasión de contar entre los suyos a un pensador de la talla de este peruano que solamente hizo lo único que siempre quiso hacer en esta vida: escribir.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Bad girl


Stefani Germanotta (New York, 1986) es más conocida en todo el mundo como Lady Gaga, una artista estadounidense completa en todo el sentido de la palabra, que deslumbra por su canto, su baile y su talento para la composición musical. Lady Gaga y su muy particular estilo tanto de canto como de baile y de presentación de los mismos es una suma de influencias de otros artistas que le precedieron en la escena, de la talla de Michael Jackson o Madonna.

Lady Gaga comenzó su carrera hacia mediados del año 2008 e inmediatamente consiguió el éxito esperado, llegando a vender alrededor de 12 millones de copias de su álbum debut titulado The fame, que causó furor con singles como Just dance y Poker face. Más tarde, hacia finales del 2009 lanza una segunda producción bajo el título The fame monster, con otros singles de gran éxito y calidad musical y visual como lo son Bad romance, Telephone y Alejandro, todos y cada uno de ellos devenidos sencillos nº1 en los rankings musicales de diversos países del mundo.

En lo que respecta a la producción y difusión de su imagen y estilo musical, podemos decir que Lady Gaga es una artista que se siente llamada a dejar con la boca abierta a propios y extraños: cada uno de sus videoclips y presentaciones así nos lo dice. Los peinados, maquillajes y vestuarios tan extravagantes y enigmáticos perfilan a Lady Gaga como un festival ambulante y perpetuo de contenidos y símbolos de lo que es, de lo que no es y de aquello que está por ser o dejar de ser. Detenerse a verla y a escucharla cantar es una invitación a pensar realmente en qué está queriendo decir. Es en verdad un desafío a encontrar las mismas imágenes que la artista vio y sintió a la hora de componer sus canciones y de elaborar una propuesta visual tan rica y alambicada con la que suele dejar pasmados a sus miles de aficionados y seguidores.

Es esto lo que me gusta de Lady Gaga: que encarna la excentricidad que miles de simples mortales como yo no podemos darnos el lujo de tener por vernos asidos a numerosos convencionalismos sociales que muchas veces no nos permiten elevar el tono de voz y denunciar aquello que "no está bien". En este sentido, Lady Gaga también ha hecho noticia al declararse mujer de causas filantrópicas, lo que la ha llevado a apoyar a diversas organizaciones y causas benéficas, entre cuyos protagonistas se cuentan las víctimas del terremoto de Haití y las mujeres que viven con VIH-SIDA. Asimismo, es abanderada preclara de la defensa de los derechos y las libertades de las mal llamadas minorías sexuales. Todo ello, sumado a sus cualidades artísticas la han consagrado como la cantante pop más exitosa de los últimos tiempos.

Respecto al contenido lírico de las canciones, Lady Gaga consigue abordar con singular maestría y originalidad temas que conciernen el sentir y pensar cotidiano de las personas, y expone las propias sensaciones y sentimientos de modo tal que más de uno puede caer en la cuenta que similares estados de ánimo alguna vez ha vivido. Por ejemplo, su canción bandera y principal caballito de batalla, Bad romance, nos habla precisamente de un romance malo que de todas maneras se quiere y se persigue. A lo largo del videoclip la artista canta el dolor de vivir un amor malo (si se quiere) y pese a ello buscarlo; pese a reconocer que es incluso un amor feo y descompuesto, lo reconoce como el amor. Al final tanto es su deseo de este amor que termina consumiendo en llamas al amante que la hace desdichada.

Es por todo ello y por muchas cosas más que Lady Gaga llama poderosamente mi atención. Por el momento ya no lo hacen artistas como Juan Diego Flórez o Andrea Bocelli, aunque no con ello pueda decir que he abandonado el género lírico que tanto sigo apreciando. Sin embargo, una semejante emoción de furor o de nostalgia me puede inspirar Bad romance de Lady Gaga que Chi'l bel sogno di Doretta de La rondine de Puccini cantada por Angela Gheorghiu. Es cuestión de modular el oído y escuchar contenidos similares expresados con estilos y palabras diferentes.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Por el arte

Sebastiano Ricci (1659-1734). Alegoría del arte


Hablar del arte y procurar definirlo es siempre la iniciación de una de las polémicas más acaloradas que puedan establecerse, no solamente por la pasión con la que sus interlocutores eruditos puedan comenzar y mantener la misma, sino por la naturaleza misma que los reúne a discutir. El arte, al no ser una ciencia -como la literatura- se deja asir menos por quienes buscan darle una conceptualización (ahora que lo pienso, ni siquiera la ciencia misma hoy día alcanza una conceptualización fija e imperecedera como la que se buscaba para ésta en los alberes de la Modernidad). Sin embargo, el arte continúa un decurso propio gracias a las manos y el talento de miles de hombres y mujeres alrededor del mundo que siguen trabajando por él y para él, y en tanto lo hacen van alcanzando las palabras justas para acercarse a una definición de lo que es su trabajo: el arte.


En la actualidad el número de artes se ha incrementado, dejando de ser un reducido grupo de solamente 05 de ellas (arquitectura, escultura, pintura, música y arquitectura) sino que las mismas, con la aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación y el diseño se han reinventado y fusionado, hasta poder fijar nuevas artes, artes aún más artificiales que las que ya se conocían, y todas, absolutamente todas (aunque unas más que otras) pugnando por no dejar de ser reconocidas como tales. Conseguir una academia o instituto de crítica erudita de las mismas las termina de consagrar como tales, como superiores, precisamente porque en torno a las mismas se ha establecido todo un estudio y crítica institucionalizada de las mismas que las perfilan como componentes vitales de la cultura de nuestros días. Cuando no se habla de alguna de ellas es porque simplemente, o no existen o no vale la pena que se hable de éstas. Difícilmente hoy se deja de hablar de lo que el hombre produce y llama arte. Así, ¿qué es el arte?


Yo solamente diré en esta ocasión que si hay algo que pueda definir al arte es su capacidad de poder permitir que la persona que trabaja por él pueda expresar todo aquel mundo que contiene en su interior, en su alma, en su mente, y que le motiva a decir las cosas que siente y cómo ve el mundo, la vida, su interacción con las personas y cómo se lee a sí mismo. Producir arte no es una tarea fácil, empero. No me puede bastar saber pintar o componer una página musical para decir que hago arte, o para pretender que con ello se me llame artista. El arte implica una lectura y re-lectura del todo la cual pueda leerse y comprenderse a través de lo que el artista produzca, y que a su vez pueda permitir que los demás -con la lectura de la misma- al menos se sientan "conmovidos" con el mensaje que se intenta transmitir, lo recepten, asimilen y reproduzcan, tomando de dicho mensaje las palabras vivas del artista y de su batalla incesante con la búsqueda de valores como la verdad, la bondad y la belleza. Hacer arte como el que se conoce es también una forma de filosofar, de preguntarse por el todo y de comunicar las respuestas generadas al interrogar a ese todo.


El arte de la producción del arte demanda constancia, paciencia y entrega a la búsqueda de aquello por lo que buscamos una respuesta. No se trata de hacer arte por hacer arte, porque quizá el rsultado de una labor como aquélla no necesariamente lo produzca (es más, no creo que lo haga). El artista que no lucha por encontrar respuestas a sus preguntas es porque simplemente no se plantea interrogantes, y entonces es solamente un mero reproductor de formas llamadas estéticas y gratas a los sentidos. El artista, como el filósofo o el pensador social nunca está contento con lo que se le dice del mundo, la vida, las personas y de sí mismo. Necesita vencer esa suerte de ilusión de la transparencia que enmohece la realidad, su espacio, y que le engaña al hacerle ver que todo ya está dicho y que las cosas se entienden porque se entienden. El espíritu escéptico le domina, y reflexiona sobre lo que le rodea, lo cual implica todo un arte de pensar por el arte. Un compromiso desde el arte que requiere el arte del compromiso que definitivamente no muchos tienen, o que algunos tienen menos desarrollado que otros.


Soy un convencido que parte del rol del artista es comunicar lo que piensa, transmitir las respuestas a sus preguntas sobre el mundo de la vida, y que dé a conocer éstas porque -al conseguir mejor visión del todo- es generoso y concede a los simples mortales las herramientas para que vean lo mismo que él ve, o para que siquiera se hagan las mismas preguntas que él se hace, y por cuyas respuestas trabaja a través de su obra. No obstante, hay una especie de convención entre los artistas por la cual estos se reservan el derecho de admisión de los simples mortales al mundo de su producción de significados y significantes, confinando su obra a espacios como los museos en los que no comunican con el mejor de los lenguajes los hallazgos alcanzados. De esta forma, el museo deviene un espacio esotérico ¿Cómo así?


El simple mortal que visita un museo (y que lo hace con la mejor de las intensiones) pueda que no conozca lo que allí encuentre, que le sea difícil acceder a los significados de las obras en exposición, pero podría valerle su deseo de conocer (como de hecho le vale). Si antes no ha podido nutrirse del arte ¿por qué, en un museo por ejemplo, no encuentra la ocasión de hacerlo? ¿Debe dar media vuelta sobre su sitio y salir del museo rumbo a una academia de enseñanza superior del arte para estudiar y acceder a todo aquello que los museos encierran? Las puestas de arte en muchas ocasiones no dicen lo que el artista vio al crear su obra, y en el mejor de los casos emplean un lenguaje difícil y abstracto. Es que hablar en difícil da siempre una especie de marca de élite, suerte de carné que los otros miembros de tu élite te piden a ti, amigo artista, para que sigas perteneciendo a su selecto club. ¿Por qué, si los contenidos de aquellas obras son de valor (partimos de esta premisa), yo como simple mortal no tengo la oportunidad de acceder a ellos? ¿Mi ignorancia y la falta de oportunidades de estudio deben condenarme y resignarme por siempre a no acceder a tantísimos saberes, contenidos y significados que de poder "leerlos" harían más digna mi vida, digámoslo así?


Está bien, no tengo los conocimientos para acceder, ¿pero no podría ser parte del rol del artista enseñar sobre el arte a la vez que intenta producirlo? ¿Necesariamente el artista tiene que renegar de la pedagogia y mostrarse arrogante exponiendo una obra que solamente sus colegas eruditos entienen? ¿Por qué lo hace? ¿Por conseguir las palmas de estos? ¿El artista permitiría que yo, simple mortal, no acceda a los contenidos de valor que expresa en su obra, contenidos que podrían hacer que mi vida se vuelva más libre de prejuicios y de lecturas cuadriculadas del todo, más amplia de visión sobre el mundo, la vida, las personas y sobre mí mismo? Acceder a tal contenido podría reconciliarme con todo ellos, reconociliarme conmigo mismo. Aún así, ¿el artista consentiría que pierda todo esto simplemente por vanidad y por condenarme irremediablemente a ser ignorante por ser ignorante?


Las enseñanzas del arte caminan de la mano con el arte de enseñar, y en este sentido el artista puede ser un colaborador social que desde su puesto consagrado de trabajo contribuya a que en el mundo hayan menos personas dominadas no solamente por los estados, los mercados y el dinero, sino también dominadas por los fantasmas de sus temores y sus sobreexpectativas, de los pasos no caminados y de los senderos invisibles deseados que nunca se recorrerán. Si el arte se comprendiera y difundiera así más personas, desde la opacidad de sus vidas, lo buscarían, y comprendiendo el arte de esta forma, el artista podría dormir aún más plácido en la calidez de su taller fungiéndole de dormitorio una noche de madrugada en la que hasta tarde se quedó trabajando... Y todo, todo por el arte.


miércoles, 25 de agosto de 2010

Algo enciende mi día

El pasado 04 de abril publiqué en mi blog un post con el título Nada apaga mi noche http://elaureoclarindelverbo.blogspot.com/2010/04/nada-apaga-mi-noche.html. El mismo me lo inspiró la apreciación de un cuadro del mismo nombre que estaba en exhibición en el Centro Cultural de la PUCP.

Días después, el 11 del mismo mes, el autor me respondió al e-mail con el que tengo activo mi blog. Sin embargo, como no suelo revisar el mismo (usualmente reviso rolando.coronado@hotmail.com) solamente hasta hoy por la mañana, cuando de casualidad entré a éste, pude leer su respuesta, la cual definitivamente me ha gustado, y es por ello que ahora me permito compartirla con quienes leen mi blog y de una u otra manera lo siguen.

Compartir su comentario significa mucho para mi, sobre todo porque me dice que siempre hay un receptor a los mensajes que yo pueda enviar, a las palabras que pueda escribir y que alguien más leerá, por más lejos de mí que esté y por mucho que pueda simplemente no conocerlo. Entonces, no hablo solo...

A continuación el comentario de Javier Bellido Valdivia - http://javierbellidov.blogspot.com/

Y para ti Javier, gracias y que continúe el proceso creativo!

*

Estimado Rolando:

Soy Javier Bellido Valdivia, he leido tu comentario acerca de la pintura "Nada apaga mi noche".

Queria agradecerte de todo corazón por tu comentario, debo decirte que me emocionó
mucho lo que escribiste sobre mi pintura y me da mucho ánimo para seguir haciendo lo que es mi vida, mi vocacion, la pintura.

Me parece muy sensible la interpretacion tan personal que has hecho.
Depende de la sensibilidad del espectador que una obra le genere algo o no.
El misterio siempre esta presente en toda obra de arte como en la vida misma.

Es asi como lo siento e intento expresar.

Viendo tu blog he visto cosas bien interesantes y me da gusto que hayan personas como tu que se interesen en el arte por todos sus medios, tanto en la literatura, como en la música, el teatro, el cine, la danza, las artes plásticas, etc. ya que todas las artes son hermanas.
Lo que cambia es el medio de expresión.

Me despido muy agradecido.

Javier.

sábado, 10 de julio de 2010

Hizo lo mejor que podía...


Caminante son tus huellas
el camino nada más.
Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Antonio Machado (1875-1939). Caminante no hay camino...

Hace poco tuve la oportunidad de conocer algunos pasajes de la historia de vida de un trabajador sexual que emplea las horas de los días de las semanas de sus meses dando masajes en un sauna. ¡No!, no se vaya a pensar que yo recurrí a sus servicios profesionales, tampoco se vaya a pensar que por vergüenza hago esta aclaración y con ella quiero ocultar que probablemente sí fui a verlo, ni mucho menos se piense que al dar esta justificación jamás pensaría en la posibilidad de hacerlo en caso que algún día piense que de una experiencia como tal podría conocer otros placeres llamados "non sanctos" por la gente cucufata de nuestra ciudad.

Bueno, el hecho es que un miércoles él pudo hablarnos algunos pasajes de su vida a un grupo de chicos, en los que me incluía yo naturalemente, y todos lo oíamos ávidos de saber más sobre la vida de un masajista profesional. Cuenta que a la temprana edad de 18 años aproximadamente empezó, primero, como trabajador sexual, y muchos años después conseguiría establecerse como personal estable de un sauna de Lima, pudiendo dejar con ello parques y calles de Miraflores, tan frías como solamente lo pueden ser en inviernos como los que ahora vivimos.
Saúl (por darle un nombre cualquiera) pasó una infancia y adolescencia muy duras: proviene de una familia disfuncional sin la presencia de unos padres cariñosos y preocupados que hubiesen visto por él, separados por problemas personales que no pudieron reconciliarlos jamás. De otra parte, la difícil situación económica por la que siempre atravesaron no le prometía un futuro como el que él se habría podido esperar. Supo lo que es trabajar desde muy joven, pero así como joven descubrió el mundo, joven también se inició como trabajador sexual. Saúl no niega que optó por ello viendo que era un trabajo rentable y en buena medida fácil de ejercer, sin contar además del hecho que era considerablemente placentero y gratificante.

Considera su trabajo bien remunerado y asume desde ahora que dentro de poco, cuando los años sigan pasando -y cuando ya no luzca como un hombre de 30 años pese a tener 42, no tenga más una estupenda complexión física y no sea ya guapo- deberá poner algún negocio que le traiga algunas ganancias y le permitan vivir sus posteriores años con alguna tranquilidad y sin el menor número de apremios. En ese sentido, Saúl sabe que no siempre será joven y bello, y no puedo dejar de ver en lo que dice que asume la vejez y la fealdad proprias de la vida y de la persona como el ocaso de algo que por sí siempre fue espléndido. Claro, tampoco se podría esperar que las considere como la oportunidad de repasar su trayecto de vida y buscar reconciliarse con los fantasmas de su pasado, esos que le impiden ver que no son causa del sendero de vida que decidió caminar.

En efecto, Saúl dice no culpar a sus padres de lo que fue su vida desde que a los 18 años supo lo que era el mal llamado "dinero fácil". Empero, no puede dejar de acusarlos que por la falta de apoyo que le brindaron él solamente encontró como única alternativa de vida el meretricio. Cuando le pregunté si, en medio de la confusión y malestar de esos años no había tenido absolutamente a nadie con quien conversar sus problemas y con quien intercambiar opiniones y pareceres, de quien recibir consejos y ayuda, me dice que no, que siempre estuvo solo y que no contaba con esos incondicionales amigos que le dijeran qué otros rumbos habría podido tomar su vida. En ese sentido, yo sé que miente. Es que me parece imposible que no haya habido nadie que le diga o está bien o está mal lo que hacía, o alguien que siquiera por curiosidad le hubiese preguntado sobre lo que empezaba a hacer. Simplemente no quiso decir nada, pero ¿por qué? ¿Sentiría vergüenza, miedo a la desaprobación?

Como Saúl hay muchas personas que se ven de una u otra medida constreñidas a asumir estilos de vida que, aunque desaprobados por nuestras conservadoras sociedades tercermundistas, muchas veces no encuentran caminos mejores que andar ni posibilidades de vida menos "indignas" que vivir.

sábado, 3 de julio de 2010

¿Y por qué no recordar a tu enemigo?



Desde el año pasado, si no me equivoco, una de las cerveceras más importantes de nuestro país lanza una campaña comercial que pretende celebrar cada primer sábado del mes de julio el Día del amigo. Obviamente a la cervecera le interesa poco la amistad como valor o como manifestación de afecto de una persona hacia otra. Lo que le interesa es vender más y más cerveza con la que cada vez un mayor número de peruanos pueda emborracharse, celebrando una festividad como la antes mencionada. De aquí solamente no puedo encontrar mayor inspiración para escribir un post ya que está más que clara la intencionalidad comercial que tiene la firma.

Sin embargo, pensando un poco en la idea de celebrar al "amigo" yo me hacía la siguiente pregunta: si ya se festeja el 14 de febrero de cada año esa insoportable celebración que se conoce como el día del amor y de la amistad, ¿por qué volver a repetir la misma a estas alturas del año, casi 05 meses después de ya pasada la primera? Empero, la respuesta, para este caso, también es bastante clara y palmaria. Más bien, me decía yo, ¿por qué si ya hay más de una fecha para celebrar la amistad y los amigos, por qué acaso no hay tan siquiera un día fijado en el almanaque para recordar al enemigo? ¿Qué de bueno tendría recordar a los enemigos, o por lo menos a aquellas personas de las que no queremos volver a saber nada más simplemente porque no se portaron bien con nosotros, porque lo único que nos une a ellas son en efecto recuerdos desagradables y que cuando reactualizados, en el peor de los casos, pueden volver a ser dolorosos? ¿Qué de provechoso habría en esto? ¿Quién sería tan masoquista como para permitir semejante cosa?

Bueno, debo confesar que yo soy uno de los no pocos -creo yo- que sí podría encontrar el beneficio en semejante situación. Recordar al "enemigo", a la persona non grata, a aquel que de sólo volver a visualizar en nuestra mente nos produces vascas sí tiene, en mi humilde y desquiciada opinión, algo de provechoso: te hace ver que hay ciertos episodios de la vida ya vividos que fracasaron por n motivos y que te unieron a x personas; que te sucedió tal o cual cosa porque sencillamente no estabas preparado para afrontar un experiencia de tal índole. La vida te agarró desprevenido o desprevenida y pudiste vivir algo que, aunque incómodo o doloroso, a las finales lo terminaste viviendo y ya nunca más, por más que quieras, lo podrás borrar de las páginas que conforman el libro de tu vida. Bueno, estas últimas líneas suenan bastante cursis pero es bueno insertarlas para sazonar este post.

Por ejemplo, ¿qué de bueno tiene recordar una fallida relación sentimental si ésta fue desagradable, penosa, molesta, humillante, ...? En el momento que tú, querido mortal, lo viviste, pensabas que habría habido siempre una solución para cualquier malestar que perturbara el curso armosioso de tu relación de amor con esa persona, pero estabas equivocado. Hoy por hoy caes en la cuenta que todo fue una mera pérdida de tiempo, que las personas no cambian cuando no consideran necesario cambiar, y no cambian porque no se sienten motivadas a cambiar, porque no las motivamos a cambiar.

Esto siempre lo tenemos presente, lo sabemos, pero, ¡ya pues!, necesitamos ocupar en algo nuestro tiempo sino éste se asemejaría a la eternidad, aparte de que no tendría movimiento y terminaría por hastiar. Cuando apostamos por una persona sabemos que, como la ropa que venden ciertas tiendas por departamentos en temporada de oferta por cambio de estación, viene con "fallitas", "defectitos" que más de una vez decimos: "no son muy notorios, nadie los verá", o también "puedo hacer algo por remediarlo y asunto acabado".

Pero no es así. Hay "defectitos" y "fallitas" que por más que lo podamos querer no se van a enmendar jamás. Y lo sabías cuando viviste una relación de amor y pasión con la persona que hoy por hoy detestas y cuyo nombre no quieres volver a oír jamás. Ahora, ¿qué hay de bueno en recordar esto? Es fácil, sabes que los errores que cometiste en el pasado no los deberás cometer nuevamente en el futuro. Recordar a ese "enemigo" te obliga a actualizar un comprimiso personal: "no debo tropezar con la misma piedra otra vez". Claro, esto también, pero además, y lo verdaderamente importante, es que en base a lo vivido, aunque malo, ganaste experiencia y con ella te será más fácil hacerle frente a los días venideros que tiene esta vida. Ya si te equivocas nuevamente y repites los mismos errores es que estás en serios problemas.

Es duro aprender de esta forma, por ensayo y error, la misma que, como más o menos ya se ha visto hasta aquí, consiste en probar más de una alternativa hasta encontrar la más adecuada, efectiva y eficiente, es decir, la solución para una situación determinada o un problema. En el transcurso se va adquiriendo conocimiento, el mismo que le es de vital importancia al ser humano para garantizar su propia supervivencia. Cuando se va camino a probar una segunda alternativa siempre con la premisa de encontrar una solución, el conocimiento adquirido es presupuesto vital para evaluar la alternativa venidera, valioso feedback que nos pre-dispone, si se quiere de manera positiva, a enfrentar la misma sabiendo qué pasos debemos dar y cuáles situaciones debemos evitar.

Finalmente, y ya sin tanto ánimo de sorna, sí es bueno repasar de vez en cuando lo vivido, sobre todo cuando estamos a punto de enfrentarnos a una situación con características similares a lo ya pasado, a modo de esquivar las posibilidades de fallar o de salir perjudicados. Pero pensar con zaña en el "enemigo" es una de las cosas más insanas que se puedan hacer, entre otros motivos, porque desgasta, envejece y afea. Hay eventos de la vida que simplemente deben ser considerados como meros hechos ocurridos, y personas a las cuales tan solo tenemos que ver como simples individuos.

domingo, 9 de mayo de 2010

Yo amo a mi mami


Madre, madre, tú me besas
pero yo te beso más
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar.
Si la abeja entra al lirio
no se siente su aletear;
cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar.

Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar
y qué lindo niño veo a tus ojos asomar.
El estanque copia todo
lo que tú mirando estás
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste
me los tengo que gastar
en seguirte por los valles
por el cielo y por el mar.

Gabriela Mistral (1889-1957). Caricia


Estoy seguro que por el solo título de este post se pueda adivinar de qué tratarán las siguientes líneas que desde este momento y a continuación han empezado a escribirse en este blog. Pues sí, este es un post en el cual quiero expresar, como siempre lo hago, algunas apreciaciones y sentimientos que exclusivamente giran en torno a la celebración del día de la madre y al importantísimo papel que la mía propia juega en mi vida.
Mi madre se llama Martha y sin lugar a dudas es la mujer que mayor presencia ha tenido, tiene y tendrá en mi vida. Esto jamás ha excluído la posibilidad de que otras mujeres, igualmente bellas y telúricas, consiguieran encontrar un lugar no solamente en mi vida, sino también en mis pensamientos, sobre todo en mis pensamientos. Sin embargo, de entre todas, es definitivamente la presencia de mi madre la que de manera más fija ha podido establecerse en mi mente y en mi memoria en todos estos años de existencia que llevo.

Se dice que madre sólo hay una, porque de haber dos quién podría con ellas, y aunque esta frase sea una manera palmaria de ironizar sobre ellas y lo "intensas" que pueden llegar a ser, lo cierto es que son así porque no es poca responsabilidad y no son pocas preocupaciones las que se toman por los hijos. Si lo sabremos, en mi particular caso, mi hermano y yo, que siempre hemos sido testigos de las largas horas en que mi madre ha estado pendiente de nosotros, procurando cautelar de modo irrestricto nuestro bienestar, nuestro normal crecimiento a nivel psicológico, social y cultural. Tanto él como yo sabemos que jamás podríamos retribuir, materialmente hablando, todo lo que de ella hemos recibido, pero igualmente sabemos que es con nuestro afecto, respeto y compañía incondicionales como podremos decirle gracias.

Y es que una madre nunca espera que se le retribuya cuanto dio y cuanto continua dando por un hijo. En tantos años de vida que tengo y con mi madre a mi lado ella jamás ha deslizado la posibilidad de que le devuelva siquiera algo de lo que ofreció o hizo por mí. Y yo, a continuación, le he dicho que entre mis posibilidades de vida futura jamás he considerado como alternativa el no tenerla en mis planes personales. Claro, por esta manera de ver mi relación con mi madre siempre he sido diagnosticado como "paciente con mamitis". Yo solamente he escuchado lo que la gente me ha dicho y he procurado extraer de sus apreciaciones la lección mejor de éstas a modo de incorporarlas en mi proceder futuro.

De todas maneras, la historia que he vivido al lado de mi madre y las tantísimas noches de sueño que ella perdió por pensar en mí, en mi hermano, en nosotros, y en atendernos y devolvernos la serenidad para continuar la marcha hacen imposible que yo no pueda agradecerle con mi compañía y amor lo que un día dio sin esperar nada a cambio. Es que al menos yo no concibo otra posibilidad. Mi madre siempre fue madre y padre para mí, aunque esta afirmación está ya bastante manida como para yo querer afirmarme sobre la misma. Mejor preferiría decir que en ausencia de un padre devoto se hizo todavía más madre, una madre superlativa al punto de marcar con muchos visos de su carácter y personalidad los míos propios. No obstante, jamás he llegado a pensar que con ello me convertí en una extensión de las sensaciones y los afectos de mi madre. Yo, por ejemplo, a diferencia de ella no tengo la expectativa de tener hijos o pensar que estos me darán la felicidad... Mas sé que si pudiera permitiría que mi madre fuera madre de los hijos que no creo llegue a tener, porque quién mejor que ella para prodigarles todo el afecto y los cuidados que desde siempre recibí de ella.

No son fortuitas estas líneas que ahora intento dedicarle. Mi madre me ha demostrado ser tal no solamente por haberme dado a luz o por haberme cuidado desde que nací y lo siga haciendo hasta hoy. Me ha demostrado que es mi madre no solamente porque me ha dado su afecto, su ternura. Es mi madre porque me respeta y me quiere como soy, como el hijo que en suerte le tocó criar. Es mi madre porque en medio de mis noches de confusión sabe estar conmigo y acompañar mi llanto, devolverme la seguridad que en mí siempre ha sido frágil y decirme algo así como ¡si no avanzas sólo te quedará retroceder, entonces recomponte y sigue adelante!

Es mi madre porque soy su hijo, y como tal únicamente puede amarme. Y yo soy su hijo porque amándola puedo decirle gracias y estoy contigo... ¡Te amo mamá!