Espacio de culto a la palabra, a su capacidad de expresar las emociones y sentimientos más íntimos del ser humano y de dar referencia del entorno que a éste le rodea
domingo, 8 de abril de 2012
Como una trenza que se desenreda
sábado, 31 de marzo de 2012
Quisiera saber...

Quisiera saber qué hemos sentido al enterarnos de la muerte del joven chileno Daniel Zamudio luego de haber sido torturado y humillado por un grupo de desalmados que no tenían ni el más mínimo conocimiento de lo que es una vida, de su valor y de su indiscutible belleza.
Quisiera saber qué hemos dicho en casa, a los amigos, a los compañeros de trabajo cuando nos han comentado este hecho, si es que hemos preferido quedarnos callados y no opinar por desconocimiento del tema, por vergüenza o en el peor de los casos porque no hemos conseguido sensibilizarnos con la desgracia de un muchacho que jamás conocimos, que vivía muy lejos de nosotros y que era diferente... ¡Diferente, aciaga palabra!
Quisiera saber si hemos buscado hacer algo para que cesen los crímenes de odio, para que nunca más las personas intenten/consigan acabar con aquello que no les gusta, que no toleran ni mucho menos respetan, que les parece feo, obsceno y pecaminoso simplemente porque no lo conocen y no saben de qué y de quién están hablando.
Quisiera saber si haremos algo porque las generaciones futuras (que hoy son niños y niñas con todo un camino por delante y con el legítimo derecho a adueñarse del mundo y ser felices) no crezcan con ideas retorcidas y malsanas pensando que hay buenos y malos, mejores y peores, normales y raros, blancos y no blancos, ricos y pobres y que única y exclusivamente los buenos, mejores, normales, blancos y ricos se merecen todo a costa de todo.
Quisiera saber si interpondremos nuestra palabra y acción cuando veamos y sepamos de un abuso contra el "débil", contra aquel que es discriminado por no ser católico, por no ser blanco, por no ser heterosexual, por no ser de dinero o por no tener mayor instrucción y lo podamos defender y hacer valer sus derechos en caso de que por sí mismo no pueda hacerlo.
Quisiera saber si cuando debamos instruir a los demás en el irrestricto respeto a las personas pese a sus diferencias y cuando debamos defender al indebidamente maltratado no sentiremos vergüenza ante la acusación ignorante y estúpida de que estamos contribuyendo a una imposible perversión de la sociedad y de las personas.
Quisiera saber cuántas muertes más como la de Daniel, que era bello, tendremos que lamentar para que un día nos levantemos y nos resolvamos a que acabe la intolerancia de una vez y para siempre, para que nunca nadie considere como alternativa apagar una vida porque no se asemeja a la propia... Apagarla porque la desconoce totalmente y porque ni después de haberla apagado conseguirá saber qué grave mal hizo...
Quisiera saber que Daniel volverá a la vida en otro tiempo y en otro espacio y rodeado de otras personas, en un mundo mejor donde no es pensada la muerte ni la humillación de la persona cuya excelsitud como ser humano es respetada siempre, y donde no es posible pensar en no hacerlo.
Daniel, no te digo un descansa en paz... Pero de corazón sí te digo que vayas a nacer en un mundo donde sí puedas ser feliz y donde vuelvas a sonreír.
lunes, 26 de marzo de 2012
No será fácil...
domingo, 18 de marzo de 2012
En aquel paraje perdido

domingo, 11 de marzo de 2012
Tan mortal como un beso

Todas en definitiva son historias impactantes, pero solamente una consiguió conmoverme lo suficiente, como es el caso de Ofelia, enamorada, protagonizada por la actriz mexicana Nuria Bages (1955). Ofelia vive una vida feliz con su esposo, una vida de respeto y dedicación por el otro que fundan un matrimonio envidiable para cualquiera. Un día él es diagnosticado de cáncer al pulmón y comienza un calvario personal que poco a poco lo va degradando. Aún en capacidad para darse cuenta de las cosas le pide a Ofelia que le impida perder la dignidad llegado el momento en que la enfermedad termine de dar su caso por perdido y consumado. Frente a la hora decisiva en la que su esposo está a punto de ser irreconocible, devorado por el cáncer, Ofelia le inyecta una sobredosis de morfina que acaba con su vida. Éste es el único episodio donde a la asesina se le pide y autoriza a serlo de parte de su propia "víctima".
lunes, 5 de marzo de 2012
La fugacidad de mi estrella

lunes, 27 de febrero de 2012
Lo sospeché desde un principio

No recuerdo a qué edad empecé a reírme con las ocurrencias del Chavo del 8. Tampoco recuerdo cuándo fue la primera vez que me arrancó una carcajada la torpeza del Chapulín Colorado para resolver los problemas por los cuales se le invocaba. Y qué decir de cómo me parecían ingeniosas las situaciones que pasaba Chaparrón Bonaparte al lado de su inseparable amigo Lucas Tañeda. Me cuesta decir con exactitud cuándo descubrí a todos estos personajes tan particulares como universales que han causado el deleite de varias generaciones alrededor del mundo. Personajes que han colmado de risas y de felicidad la vida de tantas personas que no terminan de celebrar el ingenio de un solo hombre capaz de haberles dado vida a todos, con sus psicologías y peculiaridades. Aún parece increíble que Roberto Gómez Bolaños (1929), actor mexicano, haya podido concebir, cual Shakespeare, tantas personalidades diversas entre sí, en las que muy bien todos y cada uno de nosotros podemos reconocernos. Así, estamos ante un hombre universal, como universales son sus personajes, y al haber alcanzado esta condición, definitivamente ya no podrá morir jamás en la memoria de quienes le debemos un buen número de nuestras mejores horas de humor - y quizá - de felicidad.
Hemos dicho que sus personajes son universales. Tal universalidad la han alcanzado por la riqueza de sus discursos, de los temas que con un humor fino, elegante y que educa transmiten un mensaje que enseña y que llama a la reflexión. Por ejemplo, los tres personajes de Gómez Bolaños que cité al inicio de este artículo son los que más me han sorprendido por la elaboración de sus enunciaciones y las situaciones que viven. Repasemos brevemente, a continuación, qué los hace tan interesantes – y por ello – especiales.
Chaparrón Bonaparte es un personaje que evidentemente ha tomado nombre del celebérrimo emperador Napoleón I Bonaparte de Francia. Lo de “chaparrón” (por chaparro, que como calificativo popular e informal alude a las personas de baja estatura) busca ironizar sobre la famosa poca talla del monarca y que contrastaba con su megalomanía. Asimismo, el personaje de Gómez Bolaños no se caracteriza por estar del todo cuerdo. Es en medio de esta situación que Chaparrón Bonaparte nos presenta el ingenio de la locura con sus formas de re-plantear lo que puede decirnos de la vida, del mundo y de las personas. Re-crea escenas de la vida cotidiana re-formulando la lógica de las mismas y así nos lanza un invitatorio a cuestionar porqué éstas no podrían tomar un sentido como el que ilustra. En algunos casos, pues, la alternativa brindada es palmariamente disparatada como en otros casos eventualmente posible. De todas formas, lo absurdo de sus enunciados y de las situaciones que recrea nos orillan a reconocer el carácter oportuno de ciertas respuestas y mecanismos que ofrecemos y ponemos en marcha en la vida cotidiana, aceptados socialmente precisamente por su carácter utilitario y eficaz.
El Chapulín Colorado es una especie de antihéroe, o al menos un héroe poco convencional. De traje rojo y calzones amarillos, con antenas de vinil que aguzan sus sentidos y un arma de defensa y de combate como lo es el inolvidable “chipote chillón”, da cara a sus enemigos aunque muchas de las veces prefiriese que fuese otro quien la dé por él. Igualmente, es claro que aquellos adminículos que conforman su instrumental de trabajo no son lo más infalibles que digamos, pero sin los mismos difícilmente podríamos concebirlo como quien siempre ha sido: un héroe poco convincente pero inmortal por esa famosa frase que repite cada vez que alguien más le muestra el carácter obvio de sus inferencias y suposiciones: “lo sospeché desde un principio”. A diferencia de otros paladines o bienhechores éste no duda en manifestar sus temores y miedos cuando debe “resolver” situaciones problemáticas. Entonces, el Chapulín Colorado como el paladín particular que es representa la humanidad del héroe, que muy bien puede amedrentarse ante las dificultades que le toca asumir pero a las que finalmente termina por enfrentar, llegando solamente así al ansiado final feliz y a la resolución del conflicto o problema.
En la constelación de los personajes de Gómez Bolaños el que se haya en la cima de la universalidad es el Chavo del 8. Un niño cuyos padres no se conocen, cuya vivienda tampoco y cuyo origen es siempre incierto, que nunca se revela ni para los otros personajes que pueblan la vecindad del Señor Barriga ni para el televidente que le sigue con devoción. El Chavo del 8 inevitablemente no puede estar ajeno a los líos y problemas del día a día que tienen lugar en la vecindad. En medio de situaciones confusas e inocentes el Chavo del 8 es capaz de superar las fricciones de la convivencia, armonizándola y perfilando así un escenario casi utópico de las buenas relaciones humanas. Por ejemplo, el Chavo del 8 siempre recibe con un golpe al dueño de la vecindad que lo acoge, el también eterno Señor Barriga. El Señor Barriga es el único de los personajes que pertenece a una clase social completamente diferente a la del resto de los personajes. Él tiene dinero y buena educación (solamente en este segundo aspecto podría encontrar coincidencia con el Profesor Jirafales). Estos golpes casuales que recibe el dueño de la vecindad de parte del más pobre de sus habitantes podrían representar una lucha de clases (entendida a la manera que plantea la teoría marxista). Así, la burguesía estaría representada por el Señor Barriga y el proletariado por el Chavo del 8. Pero increíblemente, ambas clases sociales por medio de los personajes de Gómez Bolaños conseguirían vencer sus históricos y estructurales conflictos para dar lugar a un escenario de buena convivencia ganada por la reconciliación. Debo decir que esta idea no es mía, la escuché ya hace mucho tiempo de parte de otras personas que a su vez citaban a un destacado profesor de una universidad limeña. Valgan verdades, un planteamiento de este tipo no suena del todo alocado sino que, casi emulando el humor ingenioso de Gómez Bolaños, invita a pensar las cosas de un modo diferente que bien podría ser válido y – como dicen los huachafos – verdadero.
