domingo, 15 de mayo de 2011

Forse, amore...



Dai!... Dimmi!... Chi sei tu?
Sono qua per te
ma forse domani no e lo sai.
Attendo una tua parola giusta
e sincera quanto unica
e invece e' soltanto il silenzio
a farmi ascoltare quello che tu
non vuoi dire.

Tutto attorno a te
sembra fatto di bugie che
si raddoppiano man mano che
i giorni passano e scopro con dolore
davanti a me la tua vera fattura.

Ed io, povero illuso
pensavo che tu fossi un dono
sceso dal cielo o portatomi dal mare
eppur sei solo un astuccio di incertezze
e di cose non ancora chiarite... Perché?

Nascondi a me i sentieri della tua mente
ed io credo qualcosa grazie ai tuoi si',
ai tuoi no
e ai tuoi "forse, amore"...
Ma si puo' cosi'?
Posso continuare anche io
a svelare le sfumature piu' svariate
del mio cuore e dell'anima mia?

Cerco di guardarti fisso agli occhi
e racchiudi ancor piu' i tuoi segreti.
Vedo tutta una notte
magari la piu' densa di tutte quelle
che abbia mai visto:
non mi dici nulla...

Vattene via di qua!
Apritevi cieli!
Son gia' otto mesi di attese
e di lacrime che asciugo da solo
e di parole dette al vento
che non ritrovano l'eco voluto.

A domani, finto amore...
E se tu sei reale semplicemente...
Rispondimi!
che per sempre non saro' a chiedere
un si',
un no
o un "forse, amore".


domingo, 1 de mayo de 2011

Forma y fondo

Leonardo da Vinci. L'uomo vitruviano.


Forma y fondo...

Nuestra vida es un proyecto
por alcanzar estas dos cualidades.
Forma y fondo
que se fijan, que fijamos
también con la participación de otros
y con la nuestra, claro.
Y entonces se nos da por hablar
de una esencia

y de la factura de nuestro ser.

Forma y fondo
que como una huella digital
nos hace únicos, inconfundibles
y ya nadie puede dejar de vernos.
Forma y fondo
que son una firma hecha
con un solo trazo, y así

irrepetible e infalsificable.
Forma y fondo que nos dicen:
¡éste eres tú!

lunes, 25 de abril de 2011

Una ola... Mil olas...



El mar tiene para nosotros muchas olas,
olas que podemos apreciar mejor o no
de acuerdo a la hora del día.

Desde la playa contemplamos sus olas
y tenemos que esperar la más propicia
para así poder entrar.
No podemos entrar al mar
con cualquier ola. Hacerlo es
algo insensato, ciertamente.

Y la hora del día... Juega mucho
en todo esto. De noche todo puede
ser más romántico, más íntimo
y entonces lo podemos creer bello.
Pero el día, aunque menos estético,
tiene algo que a la noche
en definitiva le faltará siempre: luz.
Esa luz que te deja ver
y te presenta las olas tal cual son.

¿Iremos casi a ciegas al encuentro
del mar y sus olas?
Veamos, pues... Si entramos así
nos podríamos ahogar...


domingo, 17 de abril de 2011

Aroma de flor


Esa flor
tenía un perfume noble, amable al sentido.
Algunos días
-menos que otros- vuelvo a pensar en aquel aroma
que paulatinamente
se va haciendo remoto, remotísimo...
Y entonces pienso
si en este inmenso Edén que es el mundo
algún día volveré a deleitarme con una fragancia similar.

Sé que hasta ese momento
habré tenido que afinar el sentido y así
no dejar de percatarme de las mil texturas infinitas
que esa flor de seguro tendrá.
Hago el esfuerzo de imaginar cómo será esa flor
que me ofrecerá esta gama de nobles aromas
y no consigo siquiera esbozar su figura
ni mucho menos alcanzo a ver su color.

A siete grandes pasos de ella
aún la pienso
y quisiera que fuera ayer para decirle
que hoy empieza nuestro futuro.
Ahora el ambiente inodoro no me ofrece

más que la posibilidad de querer imaginar
cómo será la flor que aún no tengo.

domingo, 3 de abril de 2011

¡Hablemos por Facebook!


Día a día veo que el número de lectores de mi blog crece. Sin embargo, ninguno de ellos deja comentarios a lo que semanalmente posteo. Podría sentirme de alguna manera contento porque cada vez crece el número de personas que se interesa en leer lo que escribo (y con ello no digo que de ese interés nazca la aprobación necesaria por todo lo que posteo).
También podría ser que algunos de ellos lleguen a mi blog de casualidad y simplemente no les interese su contenido e inmediatamente abandonen la visualización del mismo. Aún no lo sé del todo.

Hasta la fecha y a raíz del blog he podido hablar con personas de otros países como España, Inglaterra o Colombia que me han alcanzado sus apreciaciones sobre lo que escribo. Ahora, con el interés de poder conocer la opinión de un número cada vez mayor de personas que leen o simplemente acceden a mi blog y lo visualizan es que dejo mi cuenta en Facebook invitándolos a tomar contacto conmigo y así poder conversar un poco más al respecto:

http://www.facebook.com/rolando.coronado

Todas las opiniones y apreciaciones serán bien recibidas. Soy un convencido de que solamente socializando nuestras ideas sobre las cosas es que podemos hacer que éstas tomen dimensiones todavía mejores.


domingo, 27 de marzo de 2011

Cuando la gente se pierde



Se me fue con el sol
sin hablar, sin un adiós...
No recuerdo ni su cara ni su voz...

Miriam Hernández. Se me fue (1993).


La gente se pierde. Las personas se pierden de nuestras vidas cuando menos lo imaginamos. Esto va sucediendo poco a poco. Ellas dejan de tener presencia en nuestras vidas y finalmente llega un día en que ya han dejado de sernos familiares. Sus rostros nos son ajenos y si pensamos volver a verlos no encontramos más la necesidad de reencontrarlos. Ya para entonces es tarde porque también nosotros nos hemos perdido para ellas.

De una u otra manera es triste que la gente se pierda de nuestras vidas. Las personas se pueden perder por diversos motivos: el trabajo, los estudios, los compromisos o problemas personales, pero la mayoría de veces estos son solamente los pretextos de los cuales se valen para justificar su salida de nuestras vidas. ¿Y qué le vamos a hacer? No son válidos los reproches, simplemente se asiente y se les deja ir, tal como un día llegaron.

No es válido lamentarse en ningún sentido. Sin embargo, aquí la madurez se deja ver y entonces vemos qué tanto echamos de menos la partida de aquellos que ayer compartieron nuestras vidas. El lamento es mayor cuanto más aferrados estamos a ellos. Todo pasa en esta vida, incluso las personas, y es parte de algo que se llama ley de la vida dejar partir lo que no es enteramente nuestro. La capacidad de saber renunciar a quienes estuvieron a nuestro lado es necesaria porque de otro modo nos acarreamos sufrimiento y ansia que en el peor de los casos deberíamos solamente permitirnos tener con la ausencia de nuestros verdaderos seres queridos.

Algunas otras personas se pierden de nuestras vidas porque las invitamos a hacerlo o porque simplemente les creamos una situación en la que lo único que puede quedarles es perderse. Esas personas deben perderse porque no nos acompañan como dicen que lo hacen. Es más, cuando no lo procuran podemos percatarnos que estamos solos aunque a nuestro lado haya alguien. Así, ¿qué más da que ya no estén a nuestro lado si impostan su interés por nuestros problemas? Son personas deleznables y con el tiempo ni siquiera se les extraña.

No hemos venido al mundo acompañados por nadie ni nos iremos de él asistidos por alguien. Caminar solo el sendero de nuestras vidas es una tarea difácil, pero definitivamente vale la pena caminarlo por las miles de sensaciones nuevas y ricas que nos depara y que le terminan de dar sentido a la misma. Caminarlo al lado de alguien, de los amigos, del enamorado, la novia o la pareja es bello pero si no están allí no podemos perder la fuerza para seguir adelante. ¡Eso jamás!

Disfrutar de la propia soledad y de la propia compañía es algo para lo que la sociedad no nos prepara. Nos hace temerle, impelerla lejos de nosotros y al contrario, nos ofrece buscar al otro. Si efectivamente este otro puede complementar nuestra vida lo cierto también es que nosotros debemos trabajar en nuestra soledad y desde nuestra intimidad por ofrecerle a ese otro nuestro buen complemento, y ello es un proceso que no se logra de la noche a la mañana. Es como el advenimiento de una flor: ésta necesita forjarse para ser bella, buena y verdadera, pero se debe esperar para gozar del poder contemplarla.

Se van los que se tienen que ir porque no son útiles en nuestras vidas, y permitirles la partida es una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestra propia salud emocional. Le ceden un espacio a otros que en su momento jugarán un rol especial al lado nuestro y escribirán con nosotros un nuevo capítulo de vida. Entonces ¿por qué estar tristes?

La mejor alternativa es predisponer nuestro cuerpo, corazón y mente a lo vendrá/a quien vendrá y sonreír por la partida de quien no puede contribuir a más por nuestro desarrollo personal. Si la gente se pierde es por algo y en ciertas ocasiones es mejor no salir a buscarla.


miércoles, 23 de marzo de 2011

El encuentro de una flor


I

¿Por dónde voy? ¿Quién me va a encontrar?
He visto la senda recorrida
y las huellas de unos pasos caminados...

No sé aún si me he perdido,
quizá me estoy buscando y no me encuentro
tal vez alguien me clama y no me halla...

Ser feliz, ser no-feliz
y estar semi-triste o semi-tranquilo por ser o no serlo...

Puedo ver cómo me sofoca la no-compañía
y como ésta se hace mi mejor amiga día a día...
La penumbra que veo
y me rodea cada vez es menos oscura.

Hay un jardín que se está formando
las flores mías ya van creciendo una a una
y quiero no esparcirlas sin pensar en el espacio
en que dejo un rastro de mi paso.
¿Me ayudas a dejarlas donde debería?
Mis flores son bellas, únicas
y no muchas...


II

Una flor
no nace de la noche a la mañana
aunque un día al despertarnos al alba,
muy temprano,
ya la encontramos radiante para nosotros.

Una flor
toma su tiempo en llegar a ser flor
y no se desespera porque sabe que hasta ser flor
y poder deleitar la vista de los demás
debe con paciencia prepararse...
Vivir un tiempo de espera.

Necesita desarrollar una esencia
y una fragancia y una forma y un color...
Un tamaño, una extensión.

Sus espléndidas cualidades
se forjan poco a poco
y no se improvisan por más deseos que la flor
tenga por ser tal y querer nacer.

En medio de uno de los silencios más bellos,
un silencio que atestigua como se forja su belleza
se rinde testimonio de este proceso necesario
y el silencio nunca apremia a nuestra flor
a nacer antes de tiempo.

Y un día una espera como ésta
acaba sin darnos cuenta...
Cuando la flor ya es flor solo admiramos su belleza
y solo pensamos en el milagro
de que estuvo ahí para nosotros desde siempre...